Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. (Deuteronomio 7:12)
Mi Bendición es Irrevocable
Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. (Deuteronomio 7:12)
Oír, guardar y actuar son tres requisitos para mantener tu bendición irrevocable. El enemigo de las almas es quien hará todo lo posible para que no oigas, no guardes y no actúes según lo que Dios dice. Es la única manera que él puede evitar que tú recibas lo que Dios ha dicho que es tuyo.
No podemos contaminarnos con el estilo de vida que la gente vive en este tiempo. Cuidado con las cisternas rotas que pretender echarte agua a ti. ¿Pero de donde te van a echar si ellos mismos están secos? Si alguien te va a echar agua, si alguien te va a bendecir más vale que tenga más agua que tú.
Dios reclama y dice: Mi pueblo descendió a Egipto a buscar agua, me dejaron a mí y fueron tras de cisternas rotas. Yo soy el agua, yo soy la vida ¿Por qué entonces buscamos donde no hay agua?
La bendición es irrevocable pero está condicionada a lo que yo voy a hacer.
Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados. (Deuteronomio 7:13-14)
Todo el mundo quiere bendiciones materiales, pero antes de recibir estas hay que buscar las espirituales porque son esas las que traen las demás.
En estos versos Dios no está hablando de nacionalidades, él habla del pueblo que le pertenece a él, su pueblo. Ya él preparó tu ciudadanía para que seas aceptado como pueblo suyo a través de Cristo.
Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren. (Deuteronomio 7:15)
Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. (Deuteronomio 8:5)
Donde quiera que te metas aunque estés solo ahí esta Dios. En la intimidad Abraham no tenía que probarle a nadie que él era fiel a Dios cuando fue a sacrificar a Isaac. El se tenía que probar a sí mismo por que él temía a Jehová. Muchas veces cuando tenemos la oportunidad extraordinaria de probarle a Dios que le amamos por sobre todas las cosas colapsamos y caemos porque nadie nos está mirando ni escuchando. ¿Cuántas oportunidades y tentaciones nos pone el enemigo para que caigamos? No se lo permitas, tú tienes el poder y la capacidad de reprender al enemigo, someterte a Dios y resistirlo para que todo lo que Dios ha dicho para ti se cumpla.
Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. (Deuteronomio 8:7-10)
Las bendiciones van a venir, pero hay una advertencia tú vienes del desierto, de la esclavitud de lugares donde todo era abismo, pero de ahí te rescató Jehová para introducirte en una tierra fértil, llena de manantiales.
Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. (Deuteronomio 8:11-18)
Dios quiere de nosotros lo de mejor de nuestra adoración cada mañana y cada día por todas las misericordias que él ha tenido para con nosotros.
Hay un pueblo que Dios ha levantado y mientras mayor sea la bendición más van a recibir. Hay quienes pasan por aflicción pero no es para quedarse ahí por mucho tiempo. Se pasa por el desierto donde hay tristezas pero el postrer estado es de bienestar. No podemos abortar ningún paso.
No permitas que los que no entienden traten de discernir lo que tú tienes por que no van a poder, vamos de gloria en gloria y de victoria en victoria.
El poder son los medios, la capacidad, la fuerza, la habilidad física, espiritual y las destrezas para hacer lo que Dios quiere.
Nada ni nadie puede revocar lo que Dios te ha dicho, solamente tu actitud y desobediencia son los únicos que pueden invalidar lo que Dios ha dicho. Hay muchas cosas que quieren inmiscuirse en el medio pero tenemos que aprender a oír, guardar y poner por obra su palabra para que se cumpla el propósito. Un rato de placer no puede robarte toda una eternidad de victoria.
Cuando Dios saco al pueblo de Egipto como esclavos pero durante el proceso fueron haciéndose príncipes y Dios fue renovando su mente, su vida y tuvieron la habilidad de conquistar.
Partieron los hijos de Israel, y acamparon en los campos de Moab junto al Jordán, frente a Jericó. Y vio Balac hijo de Zipor todo lo que Israel había hecho al amorreo.
Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel. (Números 22:1-3)
Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito. (Números 22:6)
Ningún tercero puede revocar el acuerdo que se hizo entre dos (Dios y tú). No temas pueblo mientras oigas, guardes y pongas por obra ningún arma forjada contra ti prosperará.
Y vino Dios a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo? (Números 22:9) No permitas que cualquiera este a tu lado. No caminas con gente que desee que maldigas a los ungidos de Dios y su obra.
Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es. (Números 22:12)
Así Balaam se levantó por la mañana, y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab. Y la ira de Dios se encendió porque él iba; y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos criados suyos. Y el asna vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y se apartó el asna del camino, e iba por el campo. Entonces azotó Balaam al asna para hacerla volver al camino. Pero el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas que tenía pared a un lado y pared al otro. Y viendo el asna al ángel de Jehová, se pegó a la pared, y apretó contra la pared el pie de Balaam; y él volvió a azotarla. Y el ángel de Jehová pasó más allá, y se puso en una angostura donde no había camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda. Y viendo el asna al ángel de Jehová, se echó debajo de Balaam; y Balaam se enojó y azotó al asna con un palo. (Números 22:21-27)
Cuidado con abrir tu boca contra lo que Dios ya bendijo porque no te ira bien.
Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces? Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría! Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No. (Números 22:28-30)
Hay cosas que no se te dan ni se te darán porque no es el propósito de Dios.
Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro. Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí. El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva. Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te parece mal, yo me volveré. Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac. (Números 22:31-35)
Hay algo peor que una maldición que alguien te lancé, y es que tú la creas. ¡Dios nunca te va a maldecir!
Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla. (Números 22:19-20)
Lo que Dios ha decretado nadie lo puede revocar, echa afuera todo espíritu de temor. ¡Dios dice que no revocará tu bendición!
Se pueden juntar contra ti los malignos, pueden planificar, pueden hacer reuniones y decir todo lo que piensan hacer pero si Jehová no lo dice, nadie puede revocar lo que Dios a ti te ha prometido.
Te has sentido débil, sin fuerzas y pareciera que no puedes más pero Dios dice que el mantiene su pacto y su palabra.
Déjate de creerle las mentiras al diablo y no te desanimes por lo que el infierno está diciendo. ¡No te desanimes!
Porque contra Jacob no hay agüero, ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! (Números 22:23)
No hay poder más grande que el que Dios le ha entregado a la iglesia. Ni los adivinos ni hechiceros con todo su dinero pueden revocar las bendiciones que Dios te ha dado. Basta de adjudicarle al diablo poderes que él no tiene contra ti.
La envidia y los celos son del diablo. Los malos deseos son de Balac porque tiene miedo de que le quiten, pero ningún hombre puede quitar lo que ya Dios dio.
Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? (Salmos 27:1)
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, (Efesios 1:3)
Donde se plantaron los cuarteles generales del diablo fueron en los lugares celestes donde están los principados y las potestades y los gobernadores de este tiempo. Desde allí ellos hacen que la gente que no tiene a Dios tenga influencias sobre el mundo. Entonces vino Dios a través de Jesucristo y dijo yo le voy a dar poder a mi pueblo en los lugares donde ellos no tienen acceso.
¡Nadie puede revocar tu bendición! No le tengas miedo al diablo. El perfecto amor echa fuera el temor. Camine confiado, tenemos la autoridad de Dios y el nos lleva a la tierra que fluye leche y miel.


